martes, diciembre 14, 2010

"COLLAPSE", Chris Smith

Michael Ruppert tiene a sus espaldas una destacada carrera como miembro del departamento de narcóticos de la policía de Los Angeles, interrumpida allá por 1976 cuando la CIA se cruzó en su camino con motivo de una posible trama de corrupción que, de paso, le dejó sin novia. Su negativa a participar en la investigación de un turbio asunto de drogas que él creía aislado le llevó, por una mera cuestión de supervivencia debido a la persecución de la que empezó a ser objeto, a dedicarse a escribir cartas a congresistas y a publicar artículos de denuncia en la prensa escrita. A medida que crecía su interés, pasó de centrarse exclusivamente en asuntos energéticos a ampliar sus miras hacia nuevos horizontes, convirtiéndose en un experto analista del sistema económico-financiero con el conocimiento suficiente para haber trazado, con el grado de acierto que constata la plasmación, a día de hoy, de cuanto profetizó hace 10 años, un mapa global de cómo funcionan realmente las cosas en el mundo en contraposición a cómo nos son contadas.

Ahora bien, lo que realmente se le da bien a este hombre es sentarse frente a una cámara durante algo más de una hora, fumarse cuatro o cinco cigarros, y arruinar el día de quien le escuche. De hecho, tan bueno llega a ser que, a pesar de llevar años repitiendo hasta la saciedad el mismo discurso, ni él mismo es capaz de soportar una nueva exposición y termina por romper a llorar en plena grabación.

Inicialmente concebido como una entrevista sin mayor propósito que el contar con el testimonio de quien, en calidad de informante, tuvo pleno conocimiento de la participación de la CIA en el tráfico de drogas durante la década de los 80, en el instante en que Ruppert optó, ya puestos y animado por la repugnancia del asunto imagino, por aportar una mayor dosis de carga dramática a los nauseabundos aspectos inherentes a la raza humana, la charla evolucionó hasta el punto de sentar las bases de un documental en toda regla acerca de los diferentes condicionantes que posibilitaron la llegada de la actual crisis mundial.

Fruto de la divagación a que puede dar lugar hablar de manera ininterrumpida durante 80 minutos, Michael Ruppert hace breves alusiones a cuestiones alejadas de la trama principal, que van desde el narcotráfico a la utilización de gas sarín en Laos durante la guerra de Vietnam o el caso Pat Tillman, pasando, cómo no, por el perejil de todas las salsas, Donald Rumsfeld. No obstante, los pilares sobre los que se asienta el tema central de la cinta de Chris Smith son básicamente dos: el petróleo y la economía, de tal suerte que la relación que supo establecer entre conceptos muy concretos de ambas fue lo que le permitió erigirse en el profeta definitivo de todo cuanto está ocurriendo actualmente.

Predicando en el desierto

El primero de ellos, el “peak of oil”, representa el punto de inflexión a partir del cual, una vez utilizados la mitad de los recursos petrolíferos existente en el mundo, la producción del mismo comienza a decrecer inevitablemente. En una sociedad completamente dependiente de un recurso cada vez más escaso, el problema se agrava cuando sus hipotéticos sustitutos se revelan ineficaces, caso del etanol (se consume más energía en su producción que la que se obtiene con su combustión), o, directamente, absurdos de base en su concepción, como sucede con la electricidad (¿cómo mover con electricidad 800 millones de vehículos que, para existir, requieren miles de litros de petróleo por unidad, 26 sólo en un neumático?).

 

Las llamadas “energías alternativas” adolecen, igualmente, de enormes infraestructuras y complejas logísticas (carbón limpio), problemas de corrosión (hidráulica), necesidad de 10 a 30 años de incubación además de un gigantesco consumo de energía para enriquecer uranio (nuclear), o, directamente, están concebidas para ser consumidas allá donde se produzcan (eléctrica y eólica), lo que las convierte en inviables.

El otro concepto que anunciaba el cataclismo, ya en terreno económico, es el derivado, que la Wikipedia define mejor que yo estableciendo que es un producto financiero cuyo valor se basa en el precio de otro activo subyacente, tales como acciones, índices bursátiles, valores de renta fija, tipos de interés o materias primas. Es decir, partiendo de elementos tangibles, de valor real, y a través de una completa renovación del arte de la prestidigitación mediante técnicas especulativas, se espera que el conejo termine saliendo por la chistera con un buen fajo de billetes. El resultado de todo ello es la creación ficticia de un volumen de dinero, a nivel mundial, tan elevado que, de querer cobrarse al instante, sería imposible, sencillamente porque no existe.

Por muy demencial que pueda parecer, algo así encaja con plena lógica en nuestro sistema económico, estructurado de forma completamente piramidal y donde algo que vale 10 € permite la obtención de un préstamo bancario de 100 € que, a su vez, le será devuelto con un valor de 130 €, en una serie de operaciones que erradican por completo la originaria equivalencia requerida del patrón oro y crean dinero de la nada.

Tras escuchar a Michael Ruppert sólo queda reflexionar sobre sus, hasta el momento, bastante acertadas teorías y esperar acontecimientos. Hagan sus apuestas. Especulen.




miércoles, diciembre 01, 2010

"LA PIANISTA", Michael Haneke

Erika era una persona fría y reservada, hasta el punto de rayar en la ranciedad, si bien cuando se sentaba al piano no tenía problema alguno en desnudar su alma a través de unas notas musicales que expresaban su extrema sensibilidad con gran elocuencia. Bendecida con un gran talento, dominaba un lenguaje musical que no estaba al alcance de quienes la rodeaban, y eso era algo que le molestaba profundamente. No eran pocos los aspirantes a entrar en el conservatorio que abandonaban sus duras selecciones llorando, y quienes habían tenido la suerte de pasar el corte debían lidiar con los continuos desprecios de su profesora, al mostrarse incapaces de captar las distintas emociones y estados anímicos que subyacían en las partituras de Hofmann o Schubert, su favorito. La música sin alma era una completa falta de respeto al artista que atentaba contra la suya propia también.

Después, recogía sus cosas y se iba al sex shop más cercano a masturbarse oliendo los kleenex que los anteriores usuarios de la cabina habían tirado en la papelera.


Para comprender esta aparente contradicción entre tanta belleza refinada y exquisitez musical y su gusto por hacerse cortes en sus partes pudendas con una cuchilla de afeitar es preciso, como casi siempre, hablar de su madre, a cuya labor Freud sin duda debe mucho, por cuanto sirve a modo de reafirmación de sus teorías el trabajo que ésta llevó a cabo con su hija.

A través de una constante presencia intimidante y acosadora por el piso que compartía con ella, de obsesivos controles telefónicos, de duros interrogatorios cada vez que llegaba tarde y, en definitiva, de la imposición dictatorial de un modo de vida anulador y reclusivo, mami fue tejiendo los mimbres que terminaron conformando la poliédrica personalidad de su pequeña, con unos modos de manifestarse muy dispares pero que, en su fuero más íntimo, convergían en una única esencia emanante.


En efecto, no cabe duda de que el sometimiento padecido por Erika fomentó el extremismo de sus parafilias. Una vida monacal que incluso impone dormir con la madre, sin contar siquiera con el mísero alivio de echar canitas al aire con el porno de internet, va creando un monstruo en toda mujer sana que vive los años de su apogeo sexual. Si a ello se le añade la propia constatación de estar sumiéndose en las cloacas del sadomasoquismo, es normal que la persona potencie el distanciamiento con el mundo que le rodea, máxime si cuanto siente no cuadra además con los célibes valores en los que ha sido inculcada.

En tal situación, la protagonista se aísla y se refugia en su mundo musical, proclamando a gritos su angustia vital al piano. Pero su público, que asiste maravillado a sus descarnados recitales, no escucha verdaderamente a esa mujer que ven tan arisca, y las pocas ganas que le quedan de hacerlo se esfuman día a día a medida que ésta les va dispensando el único trato personal, basado en el desprecio, que ha aprendido de su madre.

Tan sólo Walter, un joven apuesto y pianista autodidacta, parece hablar su mismo idioma. Al ser capaz de ver más allá, también lo será de soportar sus continuos desplantes, y así, en ese clásico del cortejo basado en la progresiva pérdida de la dignidad por la que todo hombre ha pasado, llegará finalmente a conseguir intimar y tener acceso carnal con ella, por llamar de alguna forma a la aséptica masturbación con aires militares con que le obsequia en un baño público.


A partir de este momento, cualquier parecido con "Mejor Imposible" (“tú haces que yo quiera ser mejor persona” decía Nicholson mientras Helen Hunt le ponía ojitos) y todos esos almibarados melodramas tan habituales en Hollywood llega a su fin. A Haneke le da por el realismo, y a pesar de que la inadaptada finalmente se abre y se vislumbra un final feliz, se sirve del hasta ese momento aparentemente distinguido, especial y único, personaje de Walter para terminar plasmando en él, en el éxtasis de la continua paradoja que es el film, al espectador común y, por extensión, a la sociedad en su conjunto cuando, cansado de tanta proposición acompañada de cuerdas, grilletes y demás artilugios de tortura, éste termina por recriminarle a berridos su enfermiza condición, sumiendo a la ahora frágil y delicada Erika en tal estado de desamparo que termina queriendo acabar con su vida.

Aunque "La Pianista" relata de manera dura y cruel la historia del intento de unión de dos mundos irreconciliables, realizando de paso una completa reafirmación de la inmutabilidad de la naturaleza del ser humano una vez que ésta ha quedado definida, lo que resulta verdaderamente doloroso y despiadado es la conclusión de que, aún en el caso de que no fuéramos responsables de todo aquello que terminó por contaminar nuestra condición, sí sufriríamos las consecuencias y penurias que derivasen de la misma.




viernes, noviembre 05, 2010

"EL ADN VERSUS EL LIBRO DE MORMÓN", Joel Kramer & Jeremy Reyes

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, más comúnmente conocida como Iglesia Mormona, tiene una presencia un tanto extraña en nuestras vidas. Con un proselitismo tan invasivo y disparado a discreción como el suyo, con ese particular concepto del timing que acompaña los asaltos callejeros de todos los Elder Johns del mundo, sorprende que sea tan poca la gente que conozca los fundamentos de su credo. Una verdadera lástima sin duda, teniendo en cuenta la enorme cantidad de aficionados a la ciencia ficción repartidos por todo el mundo a la espera de buenas historias con las que disfrutar.

Y es que, resumiendo con escrupuloso rigor los orígenes de la fe de más de 14 millones de personas dotadas de pensamiento racional, dicha historia viene a ser la siguiente: El 21 de septiembre de 1823, Joseph Smith vio aparecer una luz en su cuarto (y ya iban dos veces) que resultó ser un mensajero enviado por Dios de nombre Moroni. Éste le comunicó que, ocultos en un cerro ubicado en lo que hoy es el estado de Nueva York, se hallaban depositados unos manuscritos sagrados escritos sobre planchas de oro y en los que se contenía una relación de los antiguos habitantes del continente americano, así como del origen de su procedencia. Al no ser capaz de interpretarlas, el profeta Smith necesitó de la ayuda divina, y de esta forma, ataviado con un pectoral mágico, a lo largo de los próximos tres años se dedicó a traducir el texto íntegro, confeccionando lo que vino a conocerse como el Libro de Mormón.

  Joseph Smith Wachowski Tolkien 

Su historia comienza con el relato de la huída en barco de Jerusalén de una familia hebrea que, casualmente, fue a parar a América alrededor del año 600 a.c. El enfrentamiento entre los seguidores de dos hermanos que la conforman, Nefi y Lamán, determinó el surgimiento de dos pueblos antagónicos en continua lucha hegemónica; los sofisticados nefitas, "blancos y sumamente bellos y deleitables" (sic), y los lamanitas, de piel oscura y "ociosos, llenos de maldad y astucia" (sic). Únicamente el advenimiento de Jesús en el año 33 consiguió traer la paz entre ambos pueblos, estableciéndose una tregua que, tras 200 años de duración, dio paso al progresivo aniquilamiento nefita a manos de unos lamanitas superiores en número. La batalla definitiva se dio en las faldas del antedicho cerro de Cumorah (Nueva York), provocando la extinción de los nefitas. Uno de sus últimos supervivientes fue el mismo Moroni que posteriormente aparecería en forma de ángel ante Joseph Smith en la noche del 21 de septiembre de 1823.

"¡Créaselo! ¡50 mb de descarga REALES!"

De vuelta en el mundo real, esto es lo que nos encontramos en los primeros veinte minutos del peor documental que jamás veré en mi vida. La siguiente media hora la compone una continua perorata repetitiva, machacona a más no poder, sobre el hecho de que no existe evidencia genética alguna que avale la ascendencia hebrea del pueblo americano, dado que todas las pruebas de ADN realizadas hasta la fecha sobre sus habitantes remiten a un linaje originario del este de Asia. Junto a ello, y por si no fuera suficiente, se señala la ausencia de caracteres arquitectónicos, lingüisticos o antropológicos comunes con el pueblo hebreo.


Dicho esto, el verdadero interés de este documento lo encontramos en su producción. Muy graciosamente, resulta que se trata de una obra de Ministerios Vivientes de la Esperanza, culto/secta/camarilla que, al tiempo que se dedica a desmitificar con argumentos cientifícos cuanto se dice en el Libro de Mormón, proclama al mundo la veracidad del relato bíblico con el contundente, irrefutable y aplastante argumento de la fe, haciéndonos a todos el enorme favor de ni siquiera tener que molestarnos en rebatir cuanto ellos mismos se encargan de poner en evidencia.




lunes, octubre 18, 2010

"ESCLAVAS SEXUALES", Yoshimi Yoshiaki

El 18 de septiembre de 1931 el ejército nipón voló un tramo de las vías del ferrocarril de Manchuria del Sur, responsabilizando a las tropas chinas como causantes de las explosiones. Este nuevo caso de operación de bandera falsa dio pie a la guerra de Japón contra China y, de manera accesoria, a la construcción del primer "centro de consuelo" para soldados japoneses en Shanghai, esto es, un burdel en toda regla cuya franquicia lograría expandirse por todos los países ocupados y hasta el final de la Segunda Guerra Mundial a un ritmo superior al imaginado en el mejor de los sueños húmedos de McDonald´s.

Se calcula que cerca de 200.000 mujeres japonesas, coreanas y chinas sirvieron como esclavas sexuales de las tropas niponas. La cifra proviene de las estimaciones y conclusiones resultantes de examinar la poca documentación existente al respecto, recopilada en gran medida por Yoshimi Yoshiaki tras su hallazgo, en 1991, de documentos oficiales que obligaron al gobierno japonés a tener que aceptar no sólo la existencia de los centros de consuelo, sino su participación, a través de los Ministerios de la Guerra y la Comandancia Central, en el establecimiento y gestión de los mismos, así como en el reclutamiento de sus trabajadoras.

"Bienvenidos soldados valientes de una bendita guerra" y "las mujeres japonesas hacen un mejor servicio con nuestros corazones sinceros y cuerpos" rezan los carteles de bienvenida de este centro de consuelo

La razón de ser de esta compleja red de centros estribaba en que se consideraba que éstos eran esenciales para levantar la moral de la tropa, mantener la disciplina militar, prevenir saqueos, violaciones, incendios, matanzas de prisioneros y enfermedades venéreas, con todo lo que ello contribuía a lavar la imagen pública de un invasor que iba abriéndose camino a golpe de bayoneta o cadera en función del género de quien tuviese enfrente. La tienda de los horrores ampliaba su surtido, aumentaba sus ventas, aniquilaba la competencia y aún tenía tiempo además para ganar el concurso de escaparates de navidad anual.

antiguas esclavas sexuales coreanas reclamando justicia 50 años después

Extracto de un texto en el que un soldado japonés rememora con nostalgia sus andanzas por los centros de consuelo de China:

"Después de todo, si acudíamos con el pene entre las manos, era sobre todo cuando, después de una largo combate, regresábamos dando brincos de alegría; nos dirigíamos hacia allí sin perder un instante. Al llegar a las habitaciones donde se alojaban las mujeres, los soldados formaban fila con el número en la mano. Todos querían sacudirse de encima la angustia que provoca la singular experiencia de caminar entre la vida y la muerte. Ahí estaban, esperando con los pantalones desabrochados, bajándose aquellos calzoncillos desteñidos tiempo ha, preguntando a cada momento: ¿ya me toca?, ¿ya me toca? Para nosotros nada podía igualarse a aquel sentimiento de plenitud."

miércoles, septiembre 08, 2010

"COLONIA DIGNIDAD", José Maldavsky

Terminada la Segunda Guerra Mundial, Paul Schäefer, antiguo miembro de las juventudes hitlerianas y filántropo a su manera, decidió construir en Sieburg (Alemania) un hogar de acogida para viudas y huérfanos del conflicto. Sin embargo, un exceso de celo por su parte en el acogimiento de éstos últimos levantó sospechas pedófilas en torno a él y no tuvo más remedio que huir del país en 1961.

Establecido en Chile junto a los 300 ingenuos que marcharon  hasta allí con él fundó Colonía Dignidad en la zona de Parral. Los gobiernos locales del país, aún en vías de desarrollo, vieron con buenos ojos la llegada de toda esta masa de mano de obra altruísta empeñada en regenerar la comunidad, por lo que no se consideró oportuno desviar la mirada de los muros de las escuelas y los hospitales que se iban construyendo y posarla sobre las alambradas que cercaban el recinto, no digamos ya sobre los sensores infrarrojos que se ocultaban bajo las piedras del río que actuaba como frontera lateral del mismo para detectar cualquier posible intento de fuga.

Entrada al país de Nunca Jamás para niños, disidentes políticos y trabajadores de la comunidad

Con el paso del tiempo, la pederastía se le fue quedando pequeña a nuestro hombre. A medida que se sucedían las incorporaciones a la colonia de nuevos cargamentos de niños chilenos, ésta comenzó a servir también a modo de refugio para antiguos criminales nazis en el exilio. A continuación, los arsenales de armas, la producción de armas químicas o las torturas políticas que comenzaron tras la alianza de Colonia Dignidad con la dirección de inteligencia nacional de Pinochet tras el golpe de 1973 no fueron más que una evolución lógica en medio de la espléndida sinergia de perversidades que logró producir Schäefer en su feudo.

José María García

A pesar de la magnitud de los crímenes, Schäefer no fue procesado y condenado hasta el año 2006 gracias a la protección que le brindaban sus conexiones con políticos, jueces, policías y grandes empresarios del país, blindadas, en ocasiones, con  filmaciones pornográficas que ayudaban lo suyo a garantizar los silencios que el dinero no pudiese comprar. Expiró plácidamente a los 88 años el pasado abril, y dado que el infierno no existe, al resto del mundo no nos queda más remedio que consumirnos en la impotencia de no haber visto plasmado en la realidad el ajusticimiento salvaje más acorde que hayamos deseado para él.




lunes, agosto 30, 2010

"GULAG", Anne Applebaum

El término "gulag" se utiliza para designar la amplia red de campos de trabajo que en su día estuvieron desperdigados a lo largo y ancho de la Unión Soviética. Los había de trabajo, de castigo, para delincuentes comunes y presos políticos, para mujeres e incluso para niños, todos ellos con el denominador común de no encontrarse en los primeros puestos de la lista de destinos preferidos por sus ocupantes para las próximas vacaciones.

A lo largo de lo que sin duda podría calificarse como un buen tocho de páginas, Anne Applebaum trata la historia de los campos soviéticos de dos modos bien diferenciados. Mientras que la primera y tercera parte del libro son eminentemente cronológicas, describiéndose en ellas la evolución y gestión de los campos de un modo narrativo, la parte central explica la vida en los mismos con relatos y citas referidos preferentemente a los años cuarenta, la década en que los campos alcanzaron su apogeo.

Prisioneros de un gulag en el Báltico

El libro, más allá de los obligados y anecdóticos apuntes por su estrecho vínculo con la historia del gulag, no indaga de modo exhaustivo en ninguno de los muchos otros aspectos sombríos de la historia de la URSS.  No se adentra en la historia del reinado de Stalin, de su Politburó o de su policía secreta, cuya compleja historia administrativa se ha tratado de simplificar en todo lo posible. Tampoco se presta una atención especial a las purgas, a la represión en general, a los asesinatos masivos del período 1937-1938, que tuvieron lugar en su mayor parte fuera de los campos, a la masacre de miles de oficiales polacos en Katyn, o al Holocausto Ucraniano, que se llevó por delante a 7 millones de ucranianos a principios de los años treinta. En su lugar, la autora, plenamente consciente del enorme desconocimiento existente en torno al fenómeno gulag, por culpa, en gran medida, de la preferencia de Spielberg por el tema judio en sus películas, dedica toda su atención al mismo en un modesto intento por devolver este infausto episodio al centro de la ya de por sí tormentosa historia del convulso siglo XX.

Se calcula que 18 millones de personas pasaron por este sistema de hacinamiento masivo y que cerca de 6 millones fueron enviadas a pelarse de frio al exilio de los bosques siberianos a lo largo de las ocho décadas  (1917-1987) durante las que los campos se mantuvieron en activo.

miércoles, agosto 25, 2010

"LOUIS THEROUX: ENTRE PEDERASTAS", Nick Mirsky

Existen instituciones que, una vez terminada la condena por delitos de índole pedófila, se encargan de acoger en su seno a quienes los cometieron por aquello de haber prosperado las alegaciones de sus abogados respecto al estado mental de sus clientes. Una de ellas es el Hospital Psiquiátrico de Coalinga (California), donde alrededor de 500 pederastas campan a sus anchas por el que posiblemente sea uno de los lugares más seguros del mundo para la integridad sexual de la mujer adulta y naturalmente armada con un pubis tan peludo como disuasorio por estas latitudes.

Louis Theroux

La experiencia indica que la gran mayoría de sus inquilinos terminará pasando allí el resto de sus días, costándole al estado una media anual de 140.000 doláres/pedófilo. La primera razón para ello es que el 70% de los internos se niega a iniciar un programa de rehabilitación psicológica consistente en superar el suficiente número de fases como para que los distintos especialistas que trabajan en el centro consideren que la persona está preparada para integrarse en la sociedad. El 30% restante, que ha tenido a bien prestarse a perder la poca dignidad que le restaba dejándose, entre otras cosas, poner erectómetros que miden las reacciones de su polla ante diferentes imágenes de niños en bañador, mostradas por unos profesionales que, para colmo, les tratan como a los hermanos pequeños de sus víctimas, tendrá que armarse de paciencia cuando, si finalmente consigue superar todo el proceso, llegue el momento de buscarle acomodo al otro lado de los muros. A este respecto, cabe destacar el caso de uno de los entrevistados por Louis Theroux, que tras más de 1.100 solicitudes de alojamiento rechazadas parece que finalmente va a conseguir hospedaje... en una caravana... dentro de una zona rural pérdida.


Sin estar de ninguna manera capacitado para apoyar científicamente lo siguiente, pero dado que tengo un blog, me aventuro a afirmar que tanto la razón de ser como el fin que persiguen centros como el de Coalinga evidencian las torpes soluciones por las que suele decantarse la sociedad cuando se enfrenta a situaciones que no sabe gestionar. Con una justicia que imposibilita la erradicación de los pedófilos más peligrosos, debido a una sociedad que no aprueba la pena de muerte de los delincuentes que ve por la tele, pero a los que no da opción de redimirse cuando deciden ser sus vecinos una vez que han cumplido las condenas que ella misma ha sentado como válidas y adecuadas, no queda más remedio que crear una especie de limbo, con un gran coste económico para su sostenimiento, al que van a parar personas que, lejos de estar libres tras cumplir sus condenas, terminarán por albergar menos esperanzas en ver la luz del día que durante su tiempo en prisión, todo ello mientras barajan la posibilidad de someterse a una "terapia curativa", denigrante en la forma y tan desnaturalizadora en el fondo como los absurdos intentos de reconducir a los gays hacia la heterosexualidad.