11 de noviembre de 2009

"THE BRIDGE", Eric Steel

Valiosísimo documento testimonial de la bajeza y miseria humanas reveladas desde diversos puntos de vista, a cada cual más interesante. En él, con la excusa de adentrarse en los rincones más impenetrables de la mente humana que pudieran dar explicación a los motivos que llevan a una persona a decidir poner punto final a su vida, Eric Steel salta con más elegancia y estilo que cualquiera de los protagonistas de su obra y se zambulle en los más profundos cenagales de la hipocresía más tramposa.

Para ello, el director desplegó un buen número de cámaras alrededor del lugar de peregrinación favorito de los suicidas de todo el mundo, más conocido como el Golden Gate de San Francisco, durante dos años en los que se dedicó a esperar plácidamente el paso de personas sospechosas de estar lo suficientemente atormentadas como para dirigirles el objetivo de la cámara y ver qué pasaba. Eso sí, previamente al acto que sin duda contribuiría a popularizar su proyecto gracias a la polémica que sabía suscitaría la filmación de un contenido tan morboso, Eric declara que alertaba a las autoridades con el fin de que, con una rápida actuación, pudieran hacerles desistir de la tentativa de su principal golosina, transmutando de carroñero a salvador a los ojos del espectador más confiado e ingenuo.

Eric Steel

Entre salto y salto se alternan suicidios sobre los que no cabe sospecha alguna de que son reales, caso del melenudo con gusto por el premonitorio negro en el vestir, con otros que más bien parecen reconstrucciones de lo relatado, bien por los propios protagonistas (hay uno que llega a sobrevivir a la caída libre de cuatro segundos y que afirma que ahora Dios guía su vida, lo cual resulta incluso más sorprendente), bien por unos familiares y amigos que, con su participación en semejantes dramas, hacen gala de un estómago y unas tragaderas encomiables que contribuyen a intensificar el mal rollo generalizado de una cinta que, en definitiva, se convierte en un crisol de los mejores bajos fondos de la mente humana.

1 comentario:

  1. Anónimo12:42

    Que recuerdos, esas discusiones interminables sobre si los saltos eran reales o no. La verdad es que no es un documental recomendable para ver en horas bajas, con las declaraciones de las familias y allegados de los suicidas todo adquiere un aire tan surrealista y mórbido. Vamos que en el soviet nos quedamos con el cuerpo raro toda la tarde.

    Bueno, Natxete, ya me he estrenado en tu blog, sigue sacando la basura a menudo que te estoy vigilando.
    Besos

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