23 de noviembre de 2009

"CAMBOYA: EL LEGADO DE LOS JEMERES ROJOS", Mark Aguirre

Si el mundo fuese una discoteca, sin duda alguna bajo los reflejos de una luna espejo terminaría bailando cada noche, totalmente borracha y a eso de las 5 a.m., la confiada Camboya, presa fácil de guiris franceses, japoneses, americanos, vietnamitas y de todos los nuevos dominadores del arte de la conquista que aún estarían por llegar para beneficiársela. Entre todos ellos, no obstante, destacaría siempre quien, por conocerla mejor que nadie al crecer junto a ella en sus calles, sería el galán definitivo que mejor habría sabido someterla a la voluntad de sus bajos instintos: el ciclado Pol Pot con licra.

Comenzando su andadura en los orígenes de las ruinas de Angkor, hace más de mil años, Mark Aguirre inicia un viaje por la historia del pueblo camboyano que tendrá como principal hilo conductor los diferentes sometimientos exteriores que éste ha ido sufriendo con el paso del tiempo, destacando entre ellos la especial atención prestada al período de dominio jemer de la Kampuchea Democrática (1975-1979). De esta forma, observamos cómo los países extranjeros se van sucediendo con el paso de los años en la dominación, pasándose el testigo de una Camboya que recibirá, en cada momento, con renovada ilusión y esperanza la llegada del nuevo salvador que se tornará siempre en su siguiente tirano, hasta conseguir finalmente diezmar por completo las esperanzas de una generación que, a estas alturas, prefiere centrarse en olvidar su trágica memoria pasada, sacar algo de provecho económico a los campos de arroz que nunca le pertenecieron y dar salida a sus hijos a través de una educación universitaria que parece que empieza a hacer acto de presencia.

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El autor elude centrar la atención en lo que no sería más que la punta más visible del iceberg, por cuanto ha gozado siempre de mayor protagonismo y eco mediático el relato de las atrocidades puntuales que alimentan el gusto por el morbo y la escabechina, y así, pasa por encima de las referencias a las torturas habituales en Tuol Sleng o de los bombardeos americanos del período en que Lon Nol ejerció su hegemonía bajo auspicio yanqui (Camboya es el territorio más bombardeado de la historia: 2.756.941 toneladas de bombas en 230.516 salidas a 113.716 lugares) para, en su lugar, centrarse en la gigantesca masa de hielo que subyace bajo el mar, en esa tremenda losa que descansará eternamente sobre los hombros de una raza humana que aquí ve expuesta su verdadera condición como especie, una vez dispuestos los medios adecuados para ello, al margen de cualquier tipo de distinción histórica, cultural o de valores entre las sociedades que la conforman.

4 comentarios:

  1. Ixai23:18

    Interesante. La imagen que se ha dado habitualmente es la de una Camboya culpable de sus propios problemas; o más bien del único problema al que se le ha dado publicidad: Pol Pot.

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  2. eso es porque la imagen la proyectan quienes menos responsabilidades propias quieren dejar emerger, con el dominio de unos medios que ahogan el grito del camboyano de a pie, ése en cuyo nombre decía hacer la revolución Pol Pot a pesar de cepillarse en ella a un tercio del total de la población en tres añitos. Todo país extranjero que ha metido mano en Camboya ha sido por intereses propios exclusivamente. Cogiendo sólo a USA por ejemplo: en la guerra fria se alía con los jemeres y China para combatir el comunismo soviético que apoyaba a Vietnam, después les quiere juzgar en la era Clinton, luego vienen Bush y Rumsfeld y dejan que el tema caiga en el olvido porque gente de la nueva administración estaba implicada en los bombardeos americanos... y así vueltas y más vueltas de estrategia hasta que el viento sople de forma favorable.

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  3. Natxo, no he entendido nada. Me lo explique por favor!

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  4. Ixai21:41

    Al hilo:

    http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20091125/mundo/fiscalia-pide-anos-carcel-200911250944.html

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