14 de noviembre de 2009

"EL PORTAL: PRISIONERO DE LOS JEMERES ROJOS", Francois Bizot

Sin ánimo de menospreciar las penurias que tuvo que padecer Bizot en 1971 durante los tres meses que permaneció capturado en manos de los Jemeres Rojos, no cabe duda de que no serían pocas las noches que debió pasar en vela dándose de cabezazos contra el bambú de la cabaña mientras se repetía, por enésima vez y a modo de letanía, quién coño le mandaría a él abandonar su apacible vida en Francia para irse a Camboya a estudiar el budismo entre arrozales y carros de bueyes.

Tras la infausta memoria que ha acompañado durante décadas al Síndrome de Estocolmo, relegando a la dignidad de quienes lo sufrieron a la más banal y humillante de las consideraciones (Revilla y aquellas animadas partidas de tute con los etarras…), el autor lleva a cabo una completa redefinición de la tara psicológica, dignificándola y devolviéndole el respeto perdido a través de la especial relación que mantuvo con Douch (Kang Kek Ieu) durante su cautiverio.

De esta forma, Bizot, entre interrogatorio y interrogatorio, tuvo oportunidad de discutir largo y tendido con Douch acerca de la génesis, desarrollo y posibles consecuencias que la revolución de los Jemeres Rojos, seguidores de Sihanouk en su guerra contra el imperialismo americano auspiciado por la toma de poder de Lon Nol, traería al pueblo camboyano. En tales luchas dialécticas, el francés llegaría a profesar, a pesar de las muchas contradicciones que observaba en su discurso, un profundo respeto por la determinación y honestidad con que éste pregonaba unos principios, equivocados tal vez, pero en los que creía profundamente.

Tras la caída de Phnom Penh en 1975, Francois Bizot trabajó para los Jemeres Rojos como intérprete y encargado de los extranjeros ante las autoridades francesas, hasta que éstos fueron trasladados a Thailandia. Douch, por su parte, se dedicó a sembrar el terror como director de Tuol Sleng (también S-21) hasta 1979, prisión en la que murieron más de 20.000 personas torturadas de forma, en muchos casos, muy creativa, si bien dicha carnicería es algo que no se aborda en el libro. En 2000, condenado ya el destacado miembro del régimen de Pol Pot por crímenes contra la humanidad, Bizot decidió reencontrarse con él y tomarse la siguiente foto cachonda:

Bizot y Douch 2.0, intercambiando roles

3 comentarios:

  1. Acabo de terminar El Portal de Bizot, libro que he leído desde Camboya, donde llevo viviendo dos meses. Cuando conoces Camboya y su gente, y cuando escuchas de su propios labios los relatos sobre los Jemeres Rojos, es mucho más fácil comprender el texto de Bizot.
    Los camboyanos, y no sólo los Jemeres Rojos, son un pueblo tremendamente contradictorio, que puede pasar de la felicidad a la cólera en unos segundos. Son personas con las que a menudo es difícil tratar, porque desde una perspectiva occidental te sientes perdido (o al menos, a mí a veces me pierden). Esa misma actitud se puede ver en el Douch descrito por Bizot.
    Por otra parte, lo que la gente cuenta aquí es que los Jemeres Rojos estaban educados para presentar una fachada amable, que es la fachada que Douch muestra a Bizot. Eso llevó a que no sólo Bizot, sino la mayor parte de la comunidad extranjera residente en Camboya e incluso los propios camboyanos, subestimaran el sangriento proyecto de los Jemeres Rojos. Durante la caída de Phnom Penh en 1975, muchos salieron a la calle a celebrarlo.
    Por cierto, no es cierto que Bizot trabajara para los Jemeres Rojos como intérprete, simplemente era la única persona con el nivel suficiente de camboyano para poder gestionar la salida de los extranjeros del país. Y por otra parte, el subtítulo de "Prisionero de los Jemeres Rojos", se lo han inventado en la versión española. En la original, en francés, el título es simplemente "Le portail".
    Por todo esto, me parece injusta una nota tan baja. El texto de Bizot es básico para entender los años previos a la llegada de los Jemeres Rojos y por qué nadie vio venir lo que después sucedió.

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  2. La valoración que he hecho no atiende a la calidad, sino a niveles de truculencia y morbo. En la parte derecha del foro puedes ver cómo la graduación al respecto oscila entre "cenicero" (lo más fácil de digerir) y "vertedero" (coto casi exclusivo de las atrocidades militares en las guerras). Es más, me gustó mucho la prosa colorista y casi poética de Bizot, fue una lectura agradable dentro de lo inhumano de lo narrado.

    Respecto al título, he puesto el de la versión española porque es el que he leído y así se titula aquí. Y en cuanto a las labores de Bizot, tiro de memoria en este momento, pero creo recordar que en el libro se relata tal y como lo pongo.

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  3. Visto desde ese punto de vista, te doy toda la razón. Era la primera vez que entraba en tu blog y no sabía que esos eran tus criterios. La verdad es que es un texto "suave" dentro de la literatura de los Jemeres Rojos. Hay otros libros, como el de Pin Yathay ("Stay Alive, My Son, creo que no hay traducción al español) donde se relatan pasajes de canibalismo o de asesinatos entre los propios camboyanos para poder seguir vivos.
    He echado un vistazo más profundo a tus posts y te felicito por tu selección de libros. Hay muchos que no conocía y que probablemente leeré. un saludo

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