25 de febrero de 2010

"LÍBRANOS DEL MAL", Amy Berg

Todo mi descreimiento religioso se tambaleó al comprobar que la divinidad hubo de interceder en favor de mi reproductor a fin de que éste no escupiese el pendrive que contenía el documental que nos ocupa. Afortunadamente, los diversos Ministros de la Iglesia que en él se dan cita hicieron bien su trabajo, por lo que las aguas del Mar Rojo volvieron a su cauce menos bíblico y aún puedo continuar disfrutando de toda la música glorificadora del maligno que atesoro.
  
Entre toda la plana mayor que desfila ante el objetivo destaca la presencia de Oliver O´Grady, sacerdote consagrado a la disciplina del abuso sexual a menores, con mucha más salida, cobertura legal y posibilidades turísticas que la del vocacional misionero en Kinshasa en base a lo que se nos cuenta.

O´Grady, quien esconde tras de sí un oscuro pasado como violador de niños durante más de dos décadas, aparece aquí con imagen de afable abuelete para hacernos testigos de su arrepentimiento, imaginamos que un tanto seducido por las ventajas que la contrición procura de cara a ganarse una plaza en el cielo. Junto a su confesión, el cura denuncia a diversos funcionarios de la Iglesia que, sabiendo de su afición, se encargaron de ocultarla rebotándole como una pelota de parroquia en parroquia a lo largo y ancho de California, siguiendo unas instrucciones muy concretas venidas de más arriba pero sin llegar al cielo.

 
De la pederastia a la santidad a través de la redención

En ese sentido, y por muy curados de espanto que estemos a estas alturas, sorprende descubrir la existencia de una directriz eclesiástica, Crimen Sollicitationis en cultismo, a través de la cual se establecía el procedimiento a seguir en los casos de abusos sexuales en que se viera implicado el personal eclesiástico,  todo con el fin de que éstos no saliesen a la luz. El documento, además de al cura vicioso, imponía igualmente la obligación de guardar secreto a la víctima bajo amenaza de excomunión. Tras su emisión en 1962, el entonces cardenal Benedicto XVI se encargó de velar por su escrupuloso cumplimiento durante 20 años. 

 
“Hágase en ti mi voluntad”

Sin embargo, tanto positivismo no podría conducir a nada sin una iglesia bien guarnecida por el compromiso y la implicación de sus soldados de la fe, armados hasta los dientes de la soberbia, hipocresía y mentira necesarias para repeler la amenaza de la bomba inculpatoria más documentada y probada. De esta forma, resulta toda una experiencia asistir a la constatación del tremendo celo defensivo y protector con que las distintas autoridades eclesiásticas responden a toda la serie de preguntas de incuestionable rigor y solidez probatoria a las que se van viendo sometidos, practicando como nadie el vil arte de la engañifa y el mirar para otro lado.

En definitiva, nada que no supiéramos ya.

Por último, una imagen para el recuerdo:

O´Grady confiesa su incontinencia pedófila en un parque infantil

4 comentarios:

  1. Ixai21:19

    Realmente asqueroso. Desde aquí abro una consulta popular para solicitar el quinto cubo.

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  2. Anónimo5:35

    Mmmm... pero no tengo claro si los cubos se conceden en relación a las aspiraciones mórbido-purulentas del que hace el documental o a sus protagonistas. Querido Nat, sácame de dudas.

    PD: He visto el de "How to kill a human being", y creo que el aparato ese que parece una atracción de feria es la mejor opción. Además puedes sentar a 7 u 8 reos a la vez y que salgan todos pajarito. Y bueno, por momentos parecía un poco "Jackass", eh... Debería haberlo presentado Johnny Knoxville. Haberse electrocutado, haber respirado gas mostaza de ese...

    Kike C.

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  3. el origen del morbo purulento es indiferente mientras éste exista, aunque normalmente se centra en los protagonistas claro.

    El simulador de vuelo quieres decir, no? sí, la hipoxia es la forma menos cruel de matar a alguien.

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