10 de noviembre de 2009

"PSYCHOKILLERS", Jesús Palacios

Leído en la biblioteca durante mis años de universitario, a día de hoy puedo afirmar con gran orgullo que tengo mayor recuerdo de cuanto se relata en este libro que de todos los apuntes de derecho que deliberadamente trataba de memorizar.

En él, escrito a modo de ensayo, el crítico de cine de Fotogramas realiza un análisis histórico y social, adecuado a cada época, que trasciende la mera enumeración de las truculentas peripecias llevadas a cabo por su selecto club de asesinos en serie favoritos, y que ayuda a comprender tanto el rechazo como la fascinación que se les ha ido profesando a lo largo de los diferentes periodos históricos, con unas connotaciones sociales y legales de muy distinta índole ligadas a cada uno de ellos. Así, el autor, partiendo de lo que él llama la prehistoria del asesino en serie, narra la evolución del mismo hasta su consagración, cine, música y amarillismo de por medio, como ser mediático e incluso de culto en la que vendría a ser la era dorada de unos psicópatas que ahora tenían sus historias reflejadas en la gran pantalla en forma de licántropos, vampiros y todos los Freddy Kruegers, Jasons y Hannibal Lecters que uno quiera recopilar.

Richard Ramirez, fan de AC/DC

Como siempre ocurre, el panorama internacional eclipsa en glamour y casquería al haber patrio, donde es imposible encontrar dignas aproximaciones de un Jack El Destripador o incluso de un Ed Gein en horas bajas, pese a lo cual es justo reivindicar a alguien como Manuel Delgado Villegas "El arropiero", el mayor asesino de la historia de la criminología española y con distinguido gusto por la necrofilia. El siguiente testimonio suyo revela perfectamente el casticismo inherente a la práctica totalidad de nuestro producto nacional. Por cosas así jamás entraremos en las grandes ligas:
"Vi un hombre dormido apoyado en un muro. Me acerqué a él muy despacio y, con una gruesa piedra que cogí cerca del muro, le di en la cabeza. Cuando vi que estaba muerto, le robé la cartera y el reloj que llevaba en la muñeca. ¡No tenía casi nada y el reloj era malo!".
Por último, y consecuencia de lo dicho al comienzo, conviene destacar las mucho más propicias condiciones que tuvieron lugar durante la edad media, época en la que un sistema penal y policial inexistente mezclado con la extendida certeza de que mandar a los hijos de la dura vida del campo a trabajar al castillo para la nobleza servíría para la consecución de un futuro próspero, dispusieron el caldo de cultivo ideal para el germen de los grandes clásicos del género psicópata, como el temible príncipe Vlad Tepes (Drácula, para entendernos) y la condesa aficionada a bañarse en sangre ajena Erzsébet Bathory.

3 comentarios:

  1. Buena mierda, tío. Buena mierda.

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  2. Natxete, the man no ha sido muy buena influencia para tí.

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  3. Ixai22:12

    Por fin te vences a ti mismo y te pones a escribir! Felicidades!

    Me gusta mucho la reflexión final con la puntuación de los cubos, que no sé si es Txito Made, pero me ha encantado.

    Me pongo a leer el resto de los post, pero me temo que voy a necesitar una bombona de oxígeno entre "punto y seguido" y "punto y seguido".

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