13 de febrero de 2010

"OUTRAGE", Kirby Dick

De entre todas las corrientes de pensamiento existentes, aquellas cuyos postulados se enmarcan dentro de lo que podría afirmarse es un género en sí mismo, el negacionismo, bien podrían considerarse las más disparatadas. Si pretendes conquistar a una mujer mostrándole lo irresistiblemente distinguido que eres en algo, mejor sírvete de decirle que tienes tres pezones antes de tildarte de negacionista en nada, aunque sea en infidelidades y  malos tratos, si no quieres que la mayor de las negaciones que puedas experimentar en tu vida sea su respuesta a tu proposición.

Si bien, en una escala de disparates negacionistas, aquellos que reniegan de la teoría de la evolución, de la llegada del hombre a la luna o de la existencia del holocausto nazi conformarían grupos de pensadores bien merecedores de copar los primeros puestos de la lista, es la diferencia cualitativa que encontramos en quienes, en tal empeño, alcanzan la absurda cota de llegar a negarse a sí mismos, la que determina quién merece sin lugar a dudas situarse en el número uno.

Imagen de una alegre muchedumbre en una celebración aviesamente retocada por un judío

En ese sentido, la combinación de ser homosexual y miembro del partido republicano americano constituye una de las fórmulas más exitosas de fabricación de estos particulares hit parades, personificada en esta cinta de Kirby Dick en políticos como el senador de Idaho, Larry E. Craig,  el representante de California, David Dreier y hasta en un gobernador de Florida, Charlie Crist.

Charlie Crist, republicano y fan de Manowar

Como era de esperar, ninguno de ellos aparece ante la cámara ataviado con un fular rosa confesando abiertamente su condición sexual, por lo que será necesaria la ayuda de diversos activistas gays, cada uno con su propio método de persuasión (hay uno que aporta su particular granito de arena a la causa gritando en una aparición pública por encima de la multitud “Come on Larry! BE GAY!”), para lograr tal fin. Entre ellos, cabe destacar el trabajo de ese pequeño cabrón amanerado, llamado Michael Rogers, especializado en acudir personalmente allá donde exista la menor sospecha de homosexualidad latente a fin de confirmarla para posteriormente publicitarla a través de su blog. Una completa vulneración del derecho a la intimidad en aras de combatir ese otro que nunca existió a la hipocresía, máxime cuando a través de ella se atenta gravemente contra una minoría que ve como sus derechos y libertades son limitados o negados por quienes más deberían esforzarse en protegerlos.

1 comentario:

  1. No ask, no tell, Bro. Como en el fútbol, aquí no hay homosexuales.

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