5 de febrero de 2010

"LA BATALLA DE HADIZA", Nick Broomfield

Por una vez no ha sido necesario recurrir a los documentales para degustar un poco de realismo marine sin la habitual profilaxis censora que acompaña la producción de este tipo de películas, algo que honra y mucho al señor Nick Broomfield.

Es fácil deducir que, en el caso que nos ocupa, el Pentágono no hubiera estado de acuerdo en facilitar unos cuantos F-16 para rodar las habituales escenas de propaganda y exaltación de orgullo patriótico en las que, a ritmo de heavy metal, un piloto arrasa a misilazos un poblado profiriendo gritos de júbilo. Sin embargo, y aunque la falta de presupuesto haya podido tener algo que ver también, el director prefirió renunciar a toda esa fastuosidad armamentística que anima a seguir la película dando botes en la butaca con el encefalograma plano para, en su lugar, trasladar la espectacularidad hacia terrenos mucho más austeros visualmente pero de un mayor calado emocional, exigiendo, al mismo tiempo, cierta participación activa del espectador al invitarle a la reflexión de cuanto está viendo.

Tom Cruise marcando tendencia con más éxito que su proselitismo cienciológico

En esta ocasión, el habitual espíritu solidario marine, a diferencia de tantas otras películas en las que es apreciado en forma de iracunda ansia del soldado por salir de la enfermería para reincorporarse al frente a fin de seguir trabajando para un país a quien aún adeuda unas decenas más de muertos, aparece aquí reflejado de manera no tan heroica y honrosa.

De esta forma, cuando explota una bomba al paso de un convoy militar en las inmediaciones de Hadiza, llevándose por delante la vida de un marine y mutilando a otros dos, el cabo Ramírez no duda en equilibrar la balanza mediante un sencillo intercambio de divisas en ese mercado de la vida en el que la moneda americana cotiza fuerte: 24 iraquíes, entre los que se cuentan familias completas, por 1 americano.

Es entonces cuando el Semper Fidelis del cuerpo hace acto de presencia, encargándose de ocultar la masacre con unos informes realizados con tanto esmero que incluso llevarán al cabo a ser promocionado a sargento y premiado con una medalla de bronce.


Una nueva y original muestra de solidaridad corporativa, un tanto tenebrosa y no tan eficaz desde el punto de vista del marketing reclutador como la fórmula hospitalaria anterior o la de Black hawk derribado, en la que vemos como el ejército jamás abandona a un soldado en combate por muchos tanques y helicópteros que tenga que desplegar para cepillarse a los 1000 somalíes que dificultan su rescate, pero que no se puede negar que es digna de ser tenida en cuenta también.

2 comentarios:

  1. ¿que te pasa en la boca Natxo? no entiendo nada de lo que has escrito.

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  2. no te preocupes, como ves sale Tom Cruise, así que no te has perdido nada.

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