14 de abril de 2010

"LAS FOTOS DEL INFIERNO NAZI", National Geographic

“Estamos viendo lo que los nazis no querían que viésemos”. Ésas son las primeras palabras que se escuchan al comienzo de este documental, y bien podrían haber sido las  últimas también. Un texto de una sola línea no le hubiera restado un ápice de elocuencia a lo expuesto aquí, en tanto las fotos que van desfilando por él dan, por sí mismas, perfecto testimonio de la narración que las acompaña.

Más aún, Las fotos del infierno nazi es, sobre todo en su primera mitad, un fotorreportaje cuyas instantáneas permiten que sea cada espectador quien fabrique el guión preferido a través del que conducir, en la medida en que el grado de su sensibilidad le permita, todo el abanico de sentimientos encontrados, desde la ternura hasta la rabia, que irá experimentando a lo largo de su visionado.

No obstante, y a pesar de su menor importancia, es de agradecer la aportación de todos los datos referidos a la procedencia de las fotografías, de sus autores e incluso de algunas de las historias que se esconden tras los protagonistas situados a ambos lados de la cámara. De esta forma, conseguimos comprender y contextualizar de manera adecuada los hechos que las rodearon, al tiempo que ponemos unas cuantas caras en el punto de mira de nuestro disparador de odio particular.


Todas las fotos que vemos aparecen recogidas en dos álbumes diferentes. El primero de ellos contiene instantáneas tomadas por Karl Höcker, mano derecha de Richard Baer,  jefe del campo de Auschwitz entre mayo de 1944 y la liberación del mismo en 1945. Se trata de un total de 116 fotos personales tomadas por el oficial nazi y que vieron la luz pública después de que un miembro anónimo de los servicios de contraespionaje, encargados de visitar los campos con la intención de localizar criminales de guerra, decidiera enviarlas, en enero de 2007, al Museo del Holocausto de Estados Unidos.

En ellas, junto a algunos retratos del propio Karl, encontramos multitud de fotografías en las que se le ve acompañado de diversos primeros espadas nazis en momentos de instrucción o en situaciones de asueto, no tan relajadas, eso sí, como otras en las que directamente vemos cómo lo pasa de puta madre tomando el sol con las enfermeras del campo o haciendo bromas y cantando con ellas al son de un acordeón. También apreciamos su sensibilidad viéndole acariciar a un pastor alemán o encendiendo un árbol de navidad.

Karl Höcker

Karl Höcker, en el medio, a lo Hugh Hefner

El álbum, en definitiva, representa su propia visión de la guerra, lo que era importante para él, y constituye una muestra irrefutable de que quienes perpetraron el genocidio no eran los monstruos que puede que hubiéramos preferido imaginar, sino seres humanos como nosotros, igualmente capaces de sonreír, apreciar la compañía de sus mascotas o enamorar a sus mujeres cuando volvían de todo un día de estresante trabajo dedicado exclusivamente al exterminio de personas.

Cabe destacar como dato significativo también la presencia de Mengele en algunas de las fotografías, las únicas en las que se ha podido ver al médico en un campo de concentración. Junto a él aparece también el doctor Carl Clauberg, acostumbrado a peinarse con cortinilla, mucho menos agraciado físicamente que el Ángel de la Muerte, y que encima tuvo que soportar como fue éste quien se llevó toda la fama siniestra y destructiva a pesar de sus denodados esfuerzos en la misma disciplina.

Mengele (segundo por la izquierda), Richard Baer y Karl Höcker

A finales de mayo de 1944 apareció el otro álbum, conocido como el Álbum de Auschwitz o Álbum de Jacob. En esta ocasión, fue una de las deportadas a Auschwitz, Lilly Jacob, quien lo encontró en el interior de unos cajones mientras buscaba una manta con la que poder abrigarse para pasar la noche. A su sorpresa, cabe sumar la impresión que le produciría verse a sí misma retratada en algunas de las fotografías junto a distintos miembros de su familia, quienes fallecieron instantes después de que uno de los médicos del campo decidiese que no eran aptos para trabajar.

Los autores de las 193 fotos que aparecen en él fueron dos fotógrafos de las SS y, a diferencia del anterior álbum, éste centra su atención en las víctimas en lugar de en sus asesinos. Todas las fotografías que se han podido ver sobre llegadas de trenes y de cuanto acontecía en los procesos de selección que tenían lugar allí mismo proceden de esta recopilación.

Sus hermanos...

... y abuelos, todos aguardando turno para ser gaseados

El proceso de selección

Tras el testimonio de la superviviente Ruth Brand, los últimos minutos del documental se centran en analizar las similitudes cronológicas existentes entre los dos álbumes, así como la posible participación de Karl Höcker en los procesos de selección que tenían lugar en la rampa a la llegada de los trenes procedentes de Hungría, circunstancia que al no haberse podido probar en el juicio celebrado en Frankfurt en 1963, le permitió morir de manera envidiable a los 88 años, tras pasar únicamente 7 en prisión y otros 30 descojonándose por dentro.

Höcker llegó a Auschwitz el 25 de mayo de 1944 (sus primeras fotos las tomó el 1 de junio) y las fotos de El álbum de Jacob son del 26-27 de mayo, por lo que era posible que apareciese en algunas de ellas, más concretamente en las que se ve de espaldas a un oficial nazi cuya fisonomía parece guardar cierta relación con la de Karl. Para salir de dudas, se contrató en 2007 al analista gráfico Douglas Martin con el fin de encontrar similitudes entre ese misterioso hombre y él. Su estudio, elaborado a partir de mediciones comparativas de diferentes aspectos tales como su estatura, anchura de hombros, altura de cadera o de las botas, concluyó, con 44 años de retraso, que quien posaba de espaldas era efectivamente el bueno de Karl Höcker.

¡Ése!

1 comentario:

  1. impresionante! lo descargaré.
    Te dejo el enlace de un podcast amigo que dedicó un capítulo especial al misticismo nazi y que cosas tenían en sus cabezas detrás de tanto horror http://www.podcaster.cl/2009/11/desde-el-fin-del-mundo-13/ y otras cosas relacionadas con Chile y América del sur.
    Saludos!
    fran

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