25 de agosto de 2010

"LOUIS THEROUX: ENTRE PEDERASTAS", Nick Mirsky

Existen instituciones que, una vez terminada la condena por delitos de índole pedófila, se encargan de acoger en su seno a quienes los cometieron por aquello de haber prosperado las alegaciones de sus abogados respecto al estado mental de sus clientes. Una de ellas es el hospital psiquiátrico de Coalinga (California), donde alrededor de 500 pederastas campan a sus anchas por el que posiblemente sea uno de los lugares más seguros del mundo para la integridad sexual de la mujer adulta y naturalmente armada con un pubis tan tupido como disuasorio por estas latitudes.

Louis Theroux

La experiencia indica que la gran mayoría de sus inquilinos terminará pasando allí el resto de sus días, costándole al estado una media anual de 140.000 doláres/pedófilo. La primera razón para ello es que el 70% de los internos se niega a iniciar un programa de rehabilitación psicológica consistente en superar el suficiente número de fases como para que los distintos especialistas que trabajan en el centro consideren que la persona está preparada para integrarse en la sociedad. El 30% restante, que ha tenido a bien prestarse a ponerse erectómetros que miden las reacciones de su polla ante diferentes imágenes de niños en bañador mostradas por unos profesionales que, para colmo, les trata como a los hermanos pequeños de sus víctimas, tendrá que armarse de paciencia cuando, si finalmente consigue superar todo el proceso, llegue el momento de buscarle acomodo al otro lado de los muros. A este respecto, cabe destacar el caso de uno de los entrevistados por Louis Theroux que, tras más de 1.100 solicitudes de alojamiento rechazadas, parece que finalmente va a conseguir hospedaje... en una caravana... dentro de una zona rural pérdida.


Tanto la razón de ser como el fin que persiguen centros como el de Coalinga evidencian las torpes soluciones por las que suele decantarse la sociedad cuando se enfrenta a situaciones que no sabe gestionar. Con una justicia que imposibilita la erradicación de los pedófilos más peligrosos debido a una sociedad que no aprueba la pena de muerte de los delincuentes que ve por la tele pero a los que no da opción de redimirse cuando deciden ser sus vecinos una vez que han cumplido las condenas que ella misma ha sentado como válidas y adecuadas, no queda más remedio que crear una especie de limbo, con un gran coste económico para su sostenimiento, al que van a parar personas que, lejos de estar libres tras cumplir sus condenas, terminarán por albergar menos esperanzas de ver la luz del día que durante su tiempo en prisión, todo ello mientras barajan la posibilidad de someterse a una "terapia curativa", denigrante en la forma y utópica en el fondo como los absurdos intentos de reconducir a los gays hacia la heterosexualidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario