20 de septiembre de 2010

"EL ADN VERSUS EL LIBRO DE MORMÓN", Joel Kramer & Jeremy Reyes

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, más comúnmente conocida como Iglesia Mormona, tiene una presencia un tanto extraña en nuestras vidas. Con un proselitismo tan invasivo y disparado a discreción como el suyo, con ese particular concepto del timing que acompaña los asaltos callejeros de todos los Elder Johns del mundo, sorprende que sea tan poca la gente que conozca los fundamentos de su credo. Una verdadera lástima sin duda, teniendo en cuenta la enorme cantidad de aficionados a la ciencia ficción repartidos por todo el mundo a la espera de buenas historias con las que disfrutar.

Y es que, resumiendo con escrupuloso rigor los orígenes de la fe de más de 14 millones de personas dotadas de pensamiento racional, dicha historia viene a ser la siguiente: El 21 de septiembre de 1823, Joseph Smith vio aparecer una luz en su cuarto (y ya iban dos veces) que resultó ser un mensajero enviado por Dios de nombre Moroni. Éste le comunicó que, ocultos en un cerro ubicado en lo que hoy es el estado de Nueva York, se hallaban depositados unos manuscritos sagrados escritos sobre planchas de oro y en los que se contenía una relación de los antiguos habitantes del continente americano, así como del origen de su procedencia. Al no ser capaz de interpretarlas, el profeta Smith necesitó de la ayuda divina, y de esta forma, ataviado con un pectoral mágico, a lo largo de los próximos tres años se dedicó a traducir el texto íntegro, confeccionando lo que vino a conocerse como el Libro de Mormón.

  Joseph Smith Wachowski Tolkien 

Su historia comienza con el relato de la huída en barco de Jerusalén de una familia hebrea que, casualmente, fue a parar a América alrededor del año 600 a. C. El enfrentamiento entre los seguidores de dos hermanos que la conforman, Nefi y Lamán, determinó el surgimiento de dos pueblos antagónicos en continua lucha hegemónica: los sofisticados nefitas, "blancos y sumamente bellos y deleitables", y los lamanitas, de piel oscura y "ociosos, llenos de maldad y astucia". Únicamente el advenimiento de Jesús en el año 33 consiguió traer la paz entre ambos pueblos, estableciéndose una tregua que, tras 200 años de duración, dio paso al progresivo aniquilamiento nefita a manos de unos lamanitas superiores en número. La batalla definitiva se dio en las faldas del antedicho cerro de Cumorah (Nueva York), provocando la extinción de los nefitas. Uno de sus últimos supervivientes fue el mismo Moroni que posteriormente aparecería en forma de ángel ante Joseph Smith en la noche del 21 de septiembre de 1823.


De vuelta en el mundo real, esto es lo que nos encontramos en los primeros veinte minutos del peor documental que jamás veré en mi vida. La siguiente media hora la compone una continua perorata repetitiva, machacona a más no poder, sobre el hecho de que no existe evidencia genética alguna que avale la ascendencia hebrea del pueblo americano, dado que todas las pruebas de ADN realizadas hasta la fecha sobre sus habitantes remiten a un linaje originario del este de Asia. Junto a ello, y por si no fuera suficiente, se señala la ausencia de caracteres arquitectónicos, lingüisticos o antropológicos comunes con el pueblo hebreo.


Dicho esto, el verdadero interés de este documento lo encontramos en su producción. Muy graciosamente, resulta que se trata de una obra de Living Hope Ministries, culto/secta/camarilla que, al tiempo que se dedica a desmitificar con argumentos cientifícos cuanto se dice en el Libro de Mormón, proclama al mundo la veracidad del relato bíblico con el contundente, irrefutable y aplastante argumento de la fe, haciéndonos a todos el enorme favor de ni siquiera tener que molestarnos en rebatir cuanto ellos mismos se encargan de poner en evidencia.

1 comentario:

  1. Anónimo11:40

    Cuando esta gente se empezo a dejar ver por nuestras ciudades, hace ya la tira. Mes de julio, que no todo el mundo lo sabe pero es aun mas caluroso que agosto, Madrid, tres de la tarde...todo esto es para que os situeis, CALOR DE ESPANTO. Me asalta una parejita de mormones, un tipo vestido como en la tercera imagen y una chavala salida de La casa de la pradera.

    -(intento de entablar conversacion por parte del tipo conmigo, mi memoria selectiva lo ha olvidado)
    (YO)-¿PERO NO TENEIS CALOR, pobres criaturas?

    Vale, no es muy gracioso ni una gran anecdota, pero yo lo vivi

    Alex

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