6 de septiembre de 2015

"COLLAPSE", Chris Smith

Michael Ruppert tiene a sus espaldas una destacada carrera como miembro del departamento de narcóticos de la policía de Los Angeles, interrumpida allá por 1976 cuando la CIA se cruzó en su camino con motivo de una posible trama de corrupción que, de paso, le dejó sin novia. Su negativa a participar en la investigación de un turbio asunto de drogas que él creía aislado lo llevó, por una mera cuestión de supervivencia debido a la persecución de la que empezó a ser objeto, a dedicarse a escribir cartas a congresistas y a publicar artículos de denuncia en la prensa escrita. A medida que crecía su interés, pasó de centrarse exclusivamente en asuntos energéticos a ampliar sus miras hacia nuevos horizontes, convirtiéndose en un experto analista del sistema económico-financiero con el conocimiento suficiente para haber trazado, con el grado de acierto que constata la plasmación, a día de hoy, de cuanto profetizó hace 10 años, un mapa global de cómo funcionan realmente las cosas en el mundo en contraposición a cómo nos son contadas.

Ahora bien, lo que realmente se le da bien a este hombre es sentarse frente a una cámara durante algo más de una hora, fumarse cuatro o cinco cigarros y arruinar el día de quien le escuche. De hecho, tan bueno llega a ser que, a pesar de llevar años repitiendo hasta la saciedad el mismo discurso, ni él mismo es capaz de soportar una nueva exposición y termina por romper a llorar en plena grabación.

Inicialmente concebido como una entrevista sin mayor propósito que el contar con el testimonio de quien, en calidad de informante, tuvo pleno conocimiento de la participación de la CIA en el tráfico de drogas durante la década de los 80, en el instante en que Ruppert optó, ya puestos y animado por la repugnancia del asunto imagino, por aportar una mayor dosis de carga dramática a los nauseabundos aspectos inherentes a la raza humana, la charla evolucionó hasta el punto de sentar las bases de un documental en toda regla acerca de los diferentes condicionantes que posibilitaron la llegada de la actual crisis mundial.

Fruto de la divagación a que puede dar lugar hablar de manera ininterrumpida durante 80 minutos, Michael Ruppert hace breves alusiones a cuestiones alejadas de la trama principal, que van desde el narcotráfico a la utilización de gas sarín en Laos durante la guerra de Vietnam o el caso Pat Tillman, pasando, cómo no, por el perejil de todas las salsas, Donald Rumsfeld. No obstante, los pilares sobre los que se asienta el tema central de la cinta de Chris Smith son básicamente dos: el petróleo y la economía, de tal suerte que la relación que supo establecer entre conceptos muy concretos de ambas fue lo que le permitió erigirse en el profeta definitivo de todo cuanto está ocurriendo actualmente.

Predicando en el desierto

El primero de ellos, el peak of oil, representa el punto de inflexión a partir del cual, una vez utilizados la mitad de los recursos petrolíferos existente en el mundo, la producción del mismo comienza a decrecer inevitablemente. En una sociedad completamente dependiente de un recurso cada vez más escaso, el problema se agrava cuando sus hipotéticos sustitutos se revelan ineficaces, caso del etanol (se consume más energía en su producción que la que se obtiene con su combustión), o, directamente, son absurdos de base en su concepción, como sucede con la electricidad (¿cómo mover con electricidad 800 millones de vehículos que, para existir, requieren miles de litros de petróleo por unidad, 26 sólo en un neumático?).

 

Las llamadas “energías alternativas” adolecen, igualmente, de enormes infraestructuras y complejas logísticas (carbón limpio), problemas de corrosión (hidráulica), necesidad de 10 a 30 años de incubación además de un gigantesco consumo de energía para enriquecer uranio (nuclear), o, directamente, están concebidas para ser consumidas allá donde se produzcan (eléctrica y eólica), lo que las convierte en inviables.

El otro concepto que anunciaba el cataclismo, ya en terreno económico, es el derivado, que la Wikipedia define mejor que yo estableciendo que es un producto financiero cuyo valor se basa en el precio de otro activo subyacente, tales como acciones, índices bursátiles, valores de renta fija, tipos de interés o materias primas. Es decir, partiendo de elementos tangibles, de valor real, y a través de una completa renovación del arte de la prestidigitación mediante técnicas especulativas, se espera que el conejo termine saliendo por la chistera con un buen fajo de billetes. El resultado de todo ello es la creación ficticia de un volumen de dinero, a nivel mundial, tan elevado que, de querer cobrarse al instante, sería imposible, sencillamente porque no existe.

Por muy demencial que pueda parecer, algo así encaja con plena lógica en nuestro sistema económico, estructurado de forma completamente piramidal y donde algo que vale 10 € permite la obtención de un préstamo bancario de 100 € que, a su vez, será devuelto con un valor de 130 €, en una serie de operaciones que erradican por completo la originaria equivalencia requerida del patrón oro y crean dinero de la nada.

Tras escuchar a Michael Ruppert sólo queda reflexionar sobre sus, hasta el momento, bastante acertadas teorías y esperar acontecimientos. Hagan sus apuestas. Especulen.

4 comentarios:

  1. Enhorabuena por tu página te deseo suerte en el concurso "Premios 20blogs" :-P puedes pasarte si quieres por nuestro blog y echarle un vistazo http://humordecosecha.blogspot.com/
    si te gusta también puedes votarnos xD
    Saludos

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  2. Hola!!! acabo de descubrir tu blog en el concurso este de los premios 20blogs y nadaa, que muchisima suerte!!! :D

    y bueno ya que estamos te permito que te pases por mi blog que participa en humor..... y si lo consideras conveniente pues tambien te permito que me votes!! xDDD

    un saludo!! ;)
    sorcios.com

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  3. Hola Nacho. Soy Javier. Te paso mi mail, que te tengo que comentar una cosilla sobre este docu.
    Saludos,
    Please, escribe.
    javi@universo-pirata.com

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  4. Javier, te mandé el mail. Que sepas que estoy a la espera de lo que tengas que contarme.

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